Archivo de la categoría: Comentando los palabros

AYUCA

No es nada extraño, que en los atardeceres de invierno, cuando los visitantes de fin de semana han ido desapareciendo por la cuesta del Empalme, y comienza a sentirse que algo se acaba, haga acto de presencia por los alrededores de la Casa del Cid ese buen conversador que anda siempre pertrechado con un algún apero, cubo o támara, y que no duda en iniciar una animada charla, saltando sin descanso de un tema al otro y de otro tiempo a este, recreando una enmarañada selva de palabros, anécdotas e historias. En uno de esos encuentros, donde primero intercambiamos varios pareceres acerca de la producción hortícola del verano pasado, me habló de la ayuca, explicando con detalle su significado, cómo es sinónimo de vaina e introduciéndome en las diferentes acepciones de ésta última, véase así la expresión “eres un vaina”, en cuanto a que ya no vales para nada, claro, como la vaina, y no un bobo como yo pensaba. Inmediatamente después aprendí que vaina es también la funda de la espada, a lo que yo añadí, en el momento culmen de mi sabiduría, que de ahí provenía la palabra desenvainar. Me fui a casa pensando que porqué no me habría dedicado a eso de recoger tradiciones hablando con paisanos, y recibir un sueldo por estar continuamente aprendiendo.

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HAY UNA “HACENDERA” QUE TE QUIERO DECIR

Esta palabra ha estado dándose golpes contra mí desde hace meses igual que las moscas gordas se dan contra las ventanas. Quizá haya sido por su sonoridad extraña, pues me queda muy bien en frases que nada tienen con ver, como: “se vende casa de pueblo con tres habitaciones, salón, cocina y hacendera”, u “hoy me encontré con la hija de la hacendera”, o “no hay más hacendera que la que arde”, o “¿me pone otra hacendera?”, y así hasta el infinito. O bien porque, para quien no la ha escuchado antes, es difícil suponer que una sola palabra tenga un significado tan preciso y guarde tantas historias detrás. De hecho, los lugares y acciones donde participa una comunidad suelen llevar alguna palabra complementaria que especifique esa cualidad, pero nadie necesita decir hacendera municipal, hacendera comunitaria, hacendera social, o comunal, o hacendera 2.0, hacendera es hacendera.

Por suerte, esta palabra se ha estado usando en muchos lugares de España. Le he preguntado a mi madre si en su pueblo la utilizaban y esto fue lo que me contestó: “hacendera es una palabra que siempre me acompañó mientras viví en el pueblo”. Esto ocurría en León, al menos en los pueblos que llevan el apellido “del Condado” y, también en la zona del Bierzo, aunque allí, por su lengua particular, utilizaban más a menudo la palabra “concello” con el mismo sentido, además de con otros. Las campanas “tocaban a hacendera” y la gente del pueblo acudía a arreglar las presas, la calles, cortar leña para la maestra o a hacer la casa del cura. Me ha encantado saber que las hacenderas siguen haciéndose. Por Youtube circulan varios vídeos que hablan de las hacenderas de Viana de Jadraque, dos anuales, una para limpiar las regueras y otra para limpiar las calles cuando llega la fiesta. Alguien me ha dicho que también en Castejón se sigue haciendo algún tipo de hacendera o al menos se han hecho hasta hace bien poco, pero de momento, eso es todo lo que sé.

BARUTE Y CIPOTERO: BEATRIZ, CARMEN Y MAIKA

Hace unos días que Beatriz, Carmen y Mayka enviaron estas dos palabras, con regalo de un estupendo refrán para cipotero: “digan lo que digan, el cipotero es del de arriba”. Según el Diccionario alcarreño “en la Alcarria se utiliza el término “cipotero” para identificar la “mojonera” de separación entre fincas …”, sin embargo, el refrán castejonero refleja muy bien la acepción del Diccionario de la RAE que especifica que este tipo de mojón separa dos fincas que se encuentran a distinto nivel.

Barute llegó a mis oídos por primera vez hace unas semanas en la batiburrilla de una charla sobre cabras, quesos, fabricación de cerveza y vermicultura, y entre el vino, los restos de pollo frito sobre la mesa, y una gavilla que luchaba para no quemarse en la chimenea, olvidé el palabro, pero no olvidé que esta palabra, fuera de Castejón, no se encuentra y no se dice en ninguna otra parte. Gracias a las primeras donantes de palabras castejoneras, he podido buscar barute por aquí y por allá, y puedo decir, con satisfacción, que su misterio continúa.

PRIMEROS PALABROS DEL DICCIONARIO

DSC00610               Las primeras palabras de este Diccionario Castejonero llegaron como llegan la mayoría de las palabras, por el boca a boca: arrimador, escuartar (o quizá sea “descuartar”, ¿alguien puede aclarar este palabro?) y támara, y claro, surgieron de una conversación de invierno, en un atardecer frío, con un buen charlador habitual en la entrada del pueblo, mientras sujetaba unos palos que darían lugar a todo un despliegue de conocimiento sobre el arte de calentarse durante el invierno. Las palabras tienen mucho que ver con las estaciones. Así, batiburrilla es fácil escucharla allá por diciembre, cuando comienza a hablarse de la matanza, y descantar. Descantar es una más de la familia en la Alcarria, aunque es más oída antes de la siembra, es muy posible que el primer día que pases por allí, sea la época que sea, la escuches. Hemos empezado con cinco palabras, ¡a ver a dónde llegamos!